Una de las frases que más escucho en estos días es la siguiente: “!Qué crisis más dura!”, y hay mucha razón en esto. A lo largo de la historia el mundo ha experimentado varias crisis que han amenazado la estabilidad del planeta y de la raza humana, pero la humanidad ha sabido sobreponerse y seguir adelante. Hoy vivimos una de esas etapas de crisis, y a todos nos está costando mucho sobreponernos a ella. Las personas a su manera buscan la forma de salir adelante, algunos se han ido por caminos que les ha costado o les está costando mucho.

Cuando hablas con la gente del barrio, algunos quieren desahogar sus penas en medio de la crisis y uno solo tienen que callar y escuchar, y a veces te pones tan triste que las palabras que tienes en mente para decir se te pierden y tú las buscas y no las encuentras.

Hace poco una vecina que vende ron en su casa me estaba comentando que vive con 5 nietos pequeños, 2 hijos adultos, un hermano, ella y su esposo, que solo entra un salario y que no tenía nada que darles de comer. Lo primero que pensé fue darle una charla de que estaba mal vender bebidas alcohólicas, pero las palabras no me salieron, solo deje que se desahogara, después vine a mi casa, tomé algo que le serviría en su cocina, se lo di y entonces le hablé una vez más de Jesús.

Hay una pregunta que le hago a los jóvenes que pasan Dinamo, y a cristianos en general:

¿Qué vas a hacer tu por los perdidos en esta crisis que también te toca a ti? 

Y casi siempre suelo terminar con algo como esto:

“La gente está cansada de palabras, ya no quieren ni creen en promesas de hombres, ya no confían en sistemas políticos, ya no creen en los dirigentes, ya no creen en las palabras bonitas de un predicador, ahora quieren ver cosas concretas, quieren ver a Jesús a través de actos de la iglesia, no de palabras.”

¿Cómo enfrentar como cristianos la crisis que vivimos?

No es lo mismo hablar de Jesús que vivir a Jesús, hay una diferencia enorme. Vivir a Jesús es lograr llegar al corazón de las personas saliendo fuera de las cuatro paredes de la iglesia a servirles. Hay cristianos que dejaron de decir que no hay recursos y comenzaron a llevar merienda en la escuela primaria de su barrio a todos los niños y a sus maestros (casi 90 personas), todos los lunes. Otros comenzaron a compartir lo que tienen, aunque sea poco, con los demás sin importar que sean personas que no contribuyen en nada con la iglesia. Algunos buscan o compran en donde aparezca, los medicamentos a los enfermos. Hombres y mujeres de Dios salen a las calles a repartir comida a los necesitados.

Para vivir a Jesús hay que dejar de condenar a la gente, para mostrarles el camino que los hace libre (evangelio). Dejemos de criticar al espiritista, al borracho, al ladrón y a la prostituta y comencemos a interesarnos por ellos.

Cuando el mundo vivía en la crisis de la esclavitud, en los horrores de la explotación infantil y del alcoholismo, cuando se dejaban a los prisioneros de guerra heridos morir en los campos de batallas, cuando una gran parte de la humanidad seguía sin evangelizar, cuando la educación era para un sector escogido, hubo cristianos que se tomaron en serio la gran comisión y comenzaron a actuar. ¿Cuál fue el resultado?: la crisis quedó en el olvido.

  • El movimiento para la abolición de la esclavitud en los últimos años del siglo 18 comenzó en un avivamiento dirigido por los hermanos Wesley y George Whitefield.
  • Los cristianos se manifestaron contra el uso de los niños como bestias de carga en las minas de carbón de Gran Bretaña.
  • Whilliam Booth y el Ejército de Salvación combatieron el alcoholismo en Inglaterra.
  • En 1819 Henry Dunant y algunos amigos de su iglesia crearon un grupo para rescatar a los heridos en el campo de batalla que más adelante se convirtió en la Cruz Roja Internacional.
  • Un grupo de refugiados alemanes (los moravos) comenzaron a enviar misioneros a evangelizar en zonas no alcanzadas.
  • Juan Calvino dio inicio a la educación para todas las clases sociales.

¿Cómo enfrentó esta gente la crisis en la época que vivieron? Mostrando a Jesús a las personas, no a través de palabras, aunque es bueno, sino a través de hechos y tomando en serio el mandamiento de Jesús a la gran comisión.

Hoy nos toca a mí y a ti hacer nuestra parte para que la crisis que vivimos en estos tiempos quede en el olvido.

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Así que te invito a pensar:

  • ¿Qué puedo hacer hoy para contribuir a que la crisis termine?
  • ¿Cómo puedo mostrar a Jesús al perdido?
Lizandra Barbosa Correa
Escrito por Lizandra Barbosa Correa

Facilitadora de Dinamo

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