Hace unos meses hablamos sobre como liderar la transformación. Hoy deseo retomar esta línea.

Sin duda cada uno de nosotros como líderes, tenemos ese gen transformador dentro, vivimos y nos movemos sobre aguas agitadas y poco seguras. Somos más tendientes a la movilidad que al estatismo y eso es algo positivo, pero que debe ser potenciado por una profunda relación con Dios y convicción de nuestro llamado personal. En ocasiones ocurre que nos enfocamos en cosas más espectaculares o visibles, y olvidamos que, lo que somos y tenemos vienen como un don de Dios para nuestra vida, y por tanto nuestro real potencial transformador parte de ahí.

Seamos médicos, pastores, amas de casa, maestros, o personal de servicio, todos tenemos la capacidad y el llamado de ser agentes de transformación profunda. Pero primero debemos meditar en nuestro propósito.

¿Qué beneficios trae para el liderazgo transformador el vivir una vida con propósito?

Lo primero es que le da sentido a nuestra vida. Sin Dios la vida no tiene propósitos, y sin propósitos la vida carece de sentido.

Simplifica nuestra vida. Nos lleva a un plan de vida más sencillo y por tanto a un plan de vida más saludable.

Enfoca tu vida. Dirige todo tu esfuerzo y energía a lo que es importante.

Estimula tu vida. No hay nada que de tanto ímpetu como tener un propósito claro.

Te prepara para la eternidad. No fuimos puestos en la tierra para ser recordados, sino para prepararnos para la continuación de la eternidad.

En mi caso soy alguien que no puede estar quieto, siempre tengo algo nuevo que hacer y si no, pues me la ingenio. Pero eso tuvo una etapa en la que lejos de ser ventaja, atentó contra mi desempeño.

Debido a la creciente necesidad de pastores que tenía mi denominación, dimos el paso de pastorear una iglesia a mis escasos 18 años, debía estar de inicio 2 meses (que luego se transformaron en 6), en un apartado pueblito de Las Tunas, a 18 Km de la carretera más cercana y sin electricidad. Con el ánimo muy dispuesto me instale, como el nuevo pastor de esa iglesia, iba a cubrir una necesidad, pero no a ser fiel al llamado de Dios para mí. A pesar de que la Gracia y misericordia de Dios me alcanzó, terminé frustrado y sin ganas de servir.

Me hacía muchas preguntas y me culpaba de cada fracaso, o de haber tomado una mala decisión. Nunca me había sentido tan mal. ¿Qué pasaba? ¿Estaba pecando? No; ¿tenía capacidad? Si, ¿tenía resultados positivos? También, las condiciones no eran las mejores, pero tampoco las peores, la gente me quería y la iglesia creció; pero sencillamente estaba lejos del propósito de Dios para mi vida.

Luego al pasar el tiempo, Dios me puso en el lugar correcto. He tenido fracasos, victorias, momentos de llorar y de reír, hemos navegado obstáculos y carencias. Pero estamos alegres y satisfechos en Dios. Cada semana viene alguna propuesta para salir al campo pastoral, y ya no nos sentimos tentados a decir que sí. Solo oramos para que Dios siga mandando obreros a Su mies. También hemos podido ayudar a otros a encontrar el llamado correcto de Dios para su vida.

Te invito a pensar

  • ¿Conoces el propósito de Dios para ti?
  • ¿Qué tentaciones están viniendo a tu vida, que te están desviando del propósito de Dios para tu vida?
  • ¿Cómo puedo orar por tu vida?

Si tienes alguna pregunta, testimonio o motivo de oración, te invito a que me escribas a [email protected]

Alexeis Rodríguez
Escrito por Alexeis Rodríguez

Esposo de Rebeca. Padre de Lidia, Brian y Benjamin. Director de Cru Cuba (Campus Crusade for Christ), facilitador de Dinamo. Ganar almas, discipular y formar líderes es mi pasión. ❤️➗✝️❓

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