Analizando un poco las noticias sobre la escasez de trigo para la producción del pan de la canasta básica de los cubanos, me preguntaba “¿Será que en nuestro país a nadie se le ha ocurrido sembrar trigo? Vaya, los buques no nos quieren vender trigo, ¡vamos a producirlo nosotros! …”  Me puse a investigar y descubrí que en Cuba hubo un tiempo en que el trigo se sembraba, esto lo publicó el sitio web de Radio Bayamo el día 4 de enero del 2023 en un artículo llamado “El cultivo de trigo en Cuba no es una fantasía”, tomado del periódico Granma (https://www.radiobayamo.icrt.cu/el-cultivo-de-trigo-en-cuba-no-es-una-fantasia/)

A partir de 1943 las cosechas decrecieron porque las variedades comenzaron a perder sus cualidades originales. Los científicos no abandonaron el programa de mejoramiento genético, y en 1949 concluyeron que el cultivo del trigo no llegaría a ser estable «… hasta que Cuba no tenga variedades adaptadas a nuestras condiciones climáticas». Los científicos se dedicaron a crear variedades que se adaptaran a nuestro clima, resultado de esto se obtuvieron 8 variedades. Con las mismas, en Cuba se puede sembrar y cosechar trigo, pero es necesario una respuesta más enérgica y concreta por parte de las entidades estatales y productores privados con posibilidades de sumarse a esa labor.

Así concluye este artículo.

El trigo y la iglesia

Después de leer este artículo llegue a la conclusión de que la iglesia de hoy le está pasando lo mismo que a los primeros cultivos de trigo en nuestro país: el producto que vemos está perdiendo sus cualidades originales y hay que hacer algunas variaciones, sin que pierda su esencia, para que se adapte a las condiciones actuales, contando para esto con una respuesta más concreta y enérgica de todo el pueblo de Dios en este hermoso país.

Cuando leas hasta aquí quizás dirás “Otra que critica desde afuera”, pero no es así. Yo amo la iglesia cubana, trabajo y me desgasto a favor de ella, pero eso no quiere decir que estoy ciega a sus errores. Mi corazón se rompe al ver como hoy estamos más concentrados en edificios, programas, dogmas de hombres, reglas absurdas y fariseas que solo tratan el exterior y no el corazón. La Palabra de Dios es viva, pero a veces los sembradores estamos usando métodos que le roban su eficacia. Y lo más triste: no nos damos cuenta, o no tenemos suficiente disposición para cambiarlos.

¿Lo habría hecho Jesús?

Hace poco visité cierta iglesia y necesitaba agua, salí a buscarla y me perdí, no lograba encontrar la cocina, después de subir y bajar escaleras llegué a la salida de la iglesia y para sorpresa mía alguien me salió al paso y quería obligarme a pararme en el lugar en el que estaba como un soldado porque se estaba leyendo la Biblia dentro de la iglesia, sin importar que yo estaba cansada, sudada y que le explicara que era visita y que estaba buscando agua urgente para saciar mi sed y la de mi familia. Ser tratada como una chiquilla me dio deseos de echarme a llorar, respiré profundo, y decidí desobedecer pensando “si me quiere golpear salgo corriendo”, y allí estaba yo una mujer de 35 años, con 25 años en el evangelio, con 2 hijos y un esposo siendo tratada como una niña desobediente y rebelde. Para alegría mía vino un hermano en mi rescate, me pidió disculpas y me dijo dónde podría encontrar agua. ¿Qué pasaría si yo fuera una persona que no conoce a Jesús que estaba de visita en la iglesia?, la respuesta la dejo a consideración de ustedes.

Un llamado urgente

La iglesia es el puente por el que el perdido tienen que pasar para llegar a Dios, siempre ha sido el plan. Es tarea de nosotros hoy que nuestra amada iglesia no pierda sus cualidades originales y para esto hay que buscar al igual que el trigo cubano una variedad que se adapte a los tiempos actuales, desechando los métodos que no funcionan (que, aunque fueron muy útiles en su tiempo, ciertamente necesitan ser actualizados).

Te invito a pensar en lo siguiente...

  • ¿Qué puedo yo hacer hoy por la iglesia cubana para que recupere las propiedades originales?
  • ¿Busco métodos para que la semilla dé frutos cómo debe?
  • ¿Soy de los que dicen que no hay nada que hacer y que hay que seguir usando los mismos métodos, aunque ya no rindan lo que deberían?
Lizandra Barbosa Correa
Escrito por Lizandra Barbosa Correa

Facilitadora de Dinamo

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