En la imagen: los leprosos en el campamento sirio, durante el sitio de Samaria

No creo que alguna vez haya existido una crisis tan dura como una que leí hace poco:

Y pasando el rey de Israel por el muro, una mujer le gritó, y dijo: Salva, rey señor mío. Y él dijo: Si no te salva Jehová, ¿de dónde te puedo salvar yo? ¿Del granero, o del lagar? Y le dijo el rey: ¿Qué tienes? Ella respondió: Esta mujer me dijo: Da acá tu hijo, y comámoslo hoy, y mañana comeremos el mío. Cocimos, pues, a mi hijo, y lo comimos. El día siguiente yo le dije: Da acá tu hijo, y comámoslo. Mas ella ha escondido a su hijo. Cuando el rey oyó las palabras de aquella mujer, rasgó sus vestidos, y pasó así por el muro; y el pueblo vio el cilicio que traía interiormente sobre su cuerpo. Y él dijo: Así me haga Dios, y aun me añada, si la cabeza de Eliseo hijo de Safat queda sobre él hoy. Y Eliseo estaba sentado en su casa, y con él estaban sentados los ancianos…

2Reyes 6:26 – 32

El sitio de Samaria llevó a la nación al límite humano, al punto de llegar a cometer canibalismo. Si bien es cierto que hoy no llegamos a esos extremos, también lo es el hecho de que necesitamos tomar la actitud correcta ante la crisis para no llegar a lo mismo.

Hace poco en una reunión con algunos líderes nos planteamos una pregunta: ¿Qué vamos a hacer para enfrentar el hambre y la pobreza en nuestra comunidad?

La historia bíblica en cuestión nos muestra un rey que, impotente de brindar soluciones reales, opta por cortar cabezas, como si más muertos fueran a dar solución al problema. Pero además nos muestra a un líder que estaba en su casa, sentado con los ancianos. ¿Qué estaba haciendo? Probablemente orando por la nación, o recordando la ley en la cual estaba escrito todo lo que estaban pasando como consecuencia de la desobediencia, o quizá les estaba recordando las promesas de Dios y las condiciones para la restauración.

De esta historia tomamos 3 lecciones y una estrategia, quienes estuvimos en dicha reunión. Deseo compartirlas contigo:

  1. Un líder debe mantener la calma en medio de la crisis. Así como Eliseo estaba sentado en su casa, Dios nos manda en varios pasajes de la Biblia a estarnos quietos y no desesperarnos.

Sal 46:10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

Dicha quietud no significa inacción, sino confianza y descanso en Dios.

  1. Un líder debe estar atento a la voz de Dios en medio de la crisis. La única dirección segura para nuestra vida es la Palabra de Dios. Si la descuidamos estaremos desorientados y turbados. Sus promesas nos llenan de esperanza.

2Reyes 7:1 (BLS)  Eliseo respondió: —Pon atención al mensaje de Dios: “Mañana a esta hora, a la entrada de la ciudad de Samaria, con una moneda de plata se podrán comprar tres kilos de harina o seis kilos de cebada”.

Esas noticias eran tan buenas, que parecían ficción en una ciudad donde la cabeza de un burro se vendía en ochenta monedas de plata, y un cuarto de litro de estiércol de paloma se vendía en cinco monedas de plata (2 Reyes 6:25). Cuando Dios nos habla, nos trae paz, alivio, soluciones, gozo.

  1. Un líder debe creer y actuar en fe conforme a la Palabra que Dios ha hablado.

Dios siempre cumple lo que promete, pero hace falta líderes valientes que se atrevan a hacer lo que más nadie está dispuesto a hacer. Uno de los príncipes dudó de la palabra, y Eliseo le dijo: “tú lo verás, pero no comerás de ello”. En cambio, cuatro leprosos se atrevieron a hacer lo que para todos sería una locura, pero a través de ellos llegó la buena noticia de la provisión de Dios.

Dios activó nuestra fe y decidimos comenzar a llevar un almuerzo a 15 personas, una vez al mes, con los recursos que ya están en nuestras manos, con la visión de incrementar la cantidad y la frecuencia según Él nos ayude. No será la solución global para la crisis, pero lo será para 15 personas, un día en el mes.

Ten presente:

Si crees que no hay nada que puedes hacer en medio de la crisis, o si esperas que la solución venga de otra parte, quiero animarte a verte a ti mismo como Dios te ve: eres sal y luz.

Piensa

  • ¿Cómo puedes tomar en tu vida personal las lecciones del sitio de Samaria?
  • ¿Qué acción concreta puedes emprender para creer y actuar según las promesas de Dios para ayudar a aliviar la crisis?

Jose Carlos Chacón

Escrito por Jose Carlos Chacón

Hijo de Dios, esposo de Lizandra, padre de Alejandro y Daniela. Apasionado por Jesús. Llamado a equipar a la iglesia para vivir a la altura del propósito de Dios.

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